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El fantasma de la toxoplasmosis

Hoy queremos hablar de una de las leyendas que giran en torno a los gatos domésticos y que, desgraciadamente, hace que sean abandonados cuando sus compañeras humanas se quedan embarazadas. ¿Es posible que me transmita mi compañere gatune la toxoplasmosis? Lo más probable (y la estadística no engaña) es que no.


Tronki bebé, recién rescatada en el campus de la UAM


La toxoplasmosis es una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii. Casi todos los animales de sangre caliente pueden ser infectados por este parásito pero raramente provoca una sintomatología clínica. La única infección preocupante es la adquirida de forma congénita, es decir, la de un feto a través de su madre. En la mayor parte de los casos los síntomas no se desarrollan nada más nacer, pero al cabo de un tiempo puede dar lugar a ceguera, retraso mental, pérdida de audición o incluso la muerte en los casos más severos. Ya, los efectos son horribles, pero sigue leyendo.

El ciclo vital de T. gondii se desarrolla en dos tipos de hospedadores: intermediarios y definitivos, siendo los gatos los únicos hospedadores definitivos, es decir, los únicos en los que el parásito puede poner huevos (llamados ooquistes). Estos ooquistes son liberados en las heces de los gatos, pasando a ser infecciosos al cabo de 1 a 5 días dependiendo de las condiciones ambientales. Cuando un hospedador intermediario (un cerdo, un cordero o un humano, por citar algunos ejemplos) ingiere estos huevos infecciosos, el parásito forma quistes en los tejidos corporales. Estos quistes permanecerán en el hospedador de por vida y contagiarán a otros hospedadores intermediarios o definitivos que ingieran los tejidos infectados.


Toxoplasma gondii


La infección de los gatos se produce cuando ingieren carne cruda (o poco cocinada) infectada, por lo que es bastante improbable que un gato que convive con nosotros en casa y es alimentado a base de comida procesada (vegana?) resulte infectado. Además, en caso de estar infectado, los huevos sólo estarán presentes en las heces, no en la piel, uñas o dentadura, por lo que seguiría siendo difícil el contagio llevando a cabo la eliminación de dichas heces bajo condiciones mínimamente higiénicas. Asimismo, en caso de que nuestro gato estuviera infectado, la enfermedad es diagnosticable y tratable.

Está demostrado que es mucho más probable la infección debida a la ingestión de carne contaminada mal cocinada o cruda que a la transmisión gato-humano (por lo que si te pasas al lado vegan de la vida las probabilidades serán casi inexistentes! aquí algunas recetas para calentar motores)


Fuente: Cornell University – College of Veterinary Medicine 

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